Fue donada a la catedral a finales del siglo IX por Alfonso III el Magno.

La iglesia prerrománica de San Julián de los Prados es el más antiguo y mayor de los edificios prerrománicos que aún se conservan. Construida durante el reinado de Alfonso II el Casto (791-842), fue dedicada a San Julián y su esposa Santa Basilisa. En el año 896 fue donada a la catedral de Oviedo junto »con sus palacios, baños y triclinios» por Alfonso III el Magno.

Consta de planta basilical latina de tres naves, crucero formado por una gran nave transversal, cabecera tripartita con tres capillas cuadradas cubiertas con bóvedas de cañón, pórtico a los pies y cuartos laterales.

En el interior, las naves están separadas por arcos de medio punto sobre pilares cuadrados. La nave central está separada de la transversal por un arco toral a cuyos lados hay dos huecos con arco de piedra.

Las naves y el crucero se cubren con armadura de madera, mientras que en las capillas se emplea bóveda de cañón. Sobre la capilla central se encuentra un recinto con acceso desde el exterior a través de una ventana ajimezada con tres arquillos de ladrillo sobre dos pequeñas columnas de mármol.

Destacan las pinturas que decoran el estuco que revocaba todo el interior de los muros y de las bóvedas, que derivan de motivos ornamentales romanos, así como la arquería ciega que recorre el ábside central, y las celosías que cierran los huecos (solamente una es original).